Francisco Javier Rodríguez Barranco – Mudbound en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF)

            TIFFConsiderado como el tercero mejor del mundo, después de Cannes y Berlín, el TIFF ha rendido homenaje en su edición de 2017 a Wiliam Marshall, que fue su fundador y falleció en enero de este año. Sirva este breve párrafo como recuerdo del cinéfilo desaparecido.

            Cuando se examina la programación, se observan las siguientes secciones:

            Gala Presentations, pensada para la alfombra roja, las estrellas de cine y las premiers. A esta sección pertenece Mudbound (2017), de la directora estadounidense Dee Rees, una película sobre la que luego comentaremos.

            Masters, que repasa las últimas producciones de directores consagrados, como Aki Kaurismaki, de quien se proyectó El otro lado de la esperanza (2017), o los hermanos Taviani, de los que se puso en pantalla Una cuestión privada (2017), entre otras.

            TIFFPlatform, que es una sección donde se pretende impulsar a las jóvenes generaciones de cineastas y donde se concede un premio específico.

            Special Presentations, donde se ofrecen primicias de lo que los últimos trabajos de directores respetados, como la ya reseñada The Shape of Water, de Guillermo del Toro.

            Discovery, donde se abre la puerta a directores que ahora principian en todo el planeta Tierra.

            Primetime, que hace un guiño a determinadas y recientísimas producciones televisivas de calidad, como Alias Grace.

            Contemporary World Cinema, donde se dan citas realizadores ya conocidos de todo el mundo, pero con pocas posibilidades aún de distribución. Ése es el caso de Felicité, de Alain Gomis, que fue la triunfadora en la última edición del Festival de Cine Africano de Tarifa y sobre la que ya reflexionamos en su momento.

            TIFF Docs, pensada para documentales de todo el mundo.

            Wavelenghts, que tiene un alto contenido experimental.

            Short Cuts, es decir, cortometrajes, obviamente.

            TIFF Cinematheque, que recupera restaurados cuatro tesoros del cine canadiense, como Picture of Light (1994), de Peter Mettler.

            Midnight Madness, para mostrar el lado salvaje de la media noche con filmes de acción, horror y fantasía.

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Escena de Mudbound

            Si cotejamos luego el palmarés de esta edición del TIFF, descubrimos que no se dan categorías canónicas, como mejor actriz o mejor guion, sino que los galardones se otorgan con arreglo a otros criterios. Cotejémoslo según se ha publicado oficialmente:

Premio del público: Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, de Martin McDonagh

Finalistas premio del público: (1) I, Tonya, de Craig Gillespie y (2) Call Me by Your Name, de Luca Guadagnino.

Premio del público al mejor documental: Caras y lugares, de Agnès Varda y JR.

Finalistas mejor documental: (1) Long Time Running, de Nicholas Pencier y Jennifer Baichwal y (2) Super Size Me 2: Holy Chicken!, de Morgan Spurlock.

Premio del público Midnight Madness: Bodied, Joseph Kahn.

Finalistas Midnight Madness: (1) The Disaster Artist, de James Franco y (2) Brawl in Cell Block 99, de S. Craiz Zahler.

Toronto Platform Prize: Sweet Country, de Warwick Thornton.

Premio Fipresci for Special Presentations: El autor, de Manuel Martín Cuenca.

Premio Fipresci for Discovery: Ava, de Sadaf Foroughi.

Premio Canada Goose a la mejor película canadiense: Les Affamés, de Robin Aubert.

Premio City of Toronto a la mejor opera prima canadiense: Luk’ Luk’I, de Wayne Wapeemukwa.

Premio IWC al mejor corto canadiense: “Pre-Drink“, de Marc-Antoine Lemire.

Premio IWC al mejor corto internacional: The Burden (Min Börda), de Niki Lindroth von Bahr (Suecia).

NETPAC Award for World o International Asian Film Premiere: The Great Buddha +, de Huang Hsin-Yao.

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Escena de Muidbound

            De donde podemos concluir que:

1.- En el TIFF los premios no diseccionan las películas (ya hemos comentado que no existe premio al mejor actor, ni al mejor vestuario, por ejemplo), sino que se otorgan a la producción completa entendiéndola como un producto final único.

2.- La enorme trascendencia de las puntuaciones del público, puesto que los principales galardones se asignan según los votos de los espectadores.

3.- El importante componente de muestra en este evento, además de la competición en sí misma. De ahí que categorías esenciales, como Masters o Contemporary World Cinema, por ejemplo, no gozan de un galardón por sí mismas.

4.- La enorme satisfacción de ver una película española, El autor, de Manuel Martín Cuenca, encaramada a lo más alto del palmarés en la categoría Special Presentations.

         TIFFConcentremos ahora nuestra atención en Mudbound, de Dee Rees, entre cuyo elenco se halla la cantante de R&B Mary J. Blige, quien se desenvuelve con asombrosa maestría en el papel de madre de familia.

          Mudbound, basada en la novela homónima de Hillary Jordan, publicada en 2008, nos devuelve a la América enfangada del estado de Mississippi, en la década de los cuarenta, justo después de que finalizara la Segunda Guerra Mundial, para denunciar una vez más la discriminación racial, que ni estaba resuelta entonces, ni lo está ahora, pues con demasiada frecuencia salta la noticia de jóvenes negros muertos por los disparos de policías blancos, que luego resultan impunes.

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          Pero si bien el tema no es nuevo, a mi modo de ver el principal mérito de Mudbound no consiste en el retrato de una sociedad podrida, como puede observarse en Matar a un ruiseñor (1962), ni en proclamar la identidad intelectual de la población de color, como podríamos argumentar en el caso de En el calor de la noche (1967), de Norman Jewinson, sino que Ree Dees, a pesar de su desconcertante juventud, concentra su foco en profundizar en la psicología de cada uno de los personajes y acomete, además, la soberbia empresa de analizar dos familias en paralelo, una blanca y otra negra, con las interacciones que entre ellas se producen, todo ello, claro, dentro de una sofocante atmosfera sureña, como un determinismo atávico dirigiera las acciones de los personajes.

  TIFF      En este largometraje, la bondad es relativa y parece que la maldad procediera de la tierra pervertida, barro en realidad y de ahí el título, observado todo ello a través de los ojos de una joven madre blanca (Hillary Jordan también lo es) quien ha recibido una educación exquisita, que incluye el piano: se trata de Carey Mulligan en el papel de Laura McAllan.

        La película denuncia todo lo que tiene que denunciar, pues es injustificable que un soldado negro que se jugó la vida contra los nazis en Europa sea humillado y escarnecido hasta límites sangrientos cuando regresa a Mississippi. «Esto es Mississippi», le dicen, cuando quiere salir de una tienda por la puerta delantera, todavía con su uniforme puesto, y tienen que hacerlo por la de atrás.

        TIFFDe manera que, narrada con realismo, eficacia y un importante protagonismo de los primeros planos, hemos de buscar los mejores logros de esta película en ese afán por buscar las causas del mal, que pueden ser telúricas, como ya mencionamos, o históricas basadas en todas las décadas de esclavitud en el sur de los Estados Unidos, el país tecnológicamente más avanzado del planeta Tierra, pero todavía con resabios neolíticos sin resolver.

        No quiero cerrar esta reseña sin aludir a todo ese ejército de voluntarios que colaboran con el TIFF, embutidos en sus características camisetas naranjas, dentro de una sociedad multicultural como es la canadiense. Antes de cada proyección se les rinde homenaje como verdadero tesoro del certamen y creo que es de justicia dedicarles, al menos, unas pocas líneas.

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