Francisco Javier Rodríguez Barranco – Jeanne Moreau en el 23 Festival de Cine Francés de Málaga

  Jeanne          Dentro del 23 Festival de Cine Francés en Málaga, que se está celebrando en estos días, se celebró ayer una mesa redonda con Luis Martínez, crítico cinematográfico de El mundo, y asistencia del director del propio Festival, Hédi Saïm. El tema era Jeanne Moreau, a quien se está dedicando especial atención en este evento, de tal manera que antes del coloquio de Martínez se proyectó un documental-entrevista con Jeanne del año 2007 y después el filme La baie des anges (1963), de Jacques Demy, un cineasta que solía rodar en color y Normandía, siendo así que para La bahía de los ángeles, título en español, eligió la Costa Azul y el blanco y negro.

            Pues bien, la película en sí no desarrolla ningún tema especialmente impactante: básicamente consiste en una historia de amor dentro de la agobiante atmósfera de los casinos. Ludopatía en vena, si se me permite la expresión. Sí que sirvió para comprobar una de las afirmaciones de Martínez en su presentación: el gusto de Jeanne por los papeles de mujeres fuera de la norma. Y desde luego que en este filme, la personalidad de la actriz francesa se muestra en toda su fuerza: perversión del glamour o la vida tal cual es.

  Jeanne          Sin embargo, hay algo que llama poderosamente la atención de espectador y es los cambios súbitos de actitudes de los personajes sin que haya un desarrollo previo que lo justifique de una manera lógica. El protagonista masculino, por ejemplo, interpretado por Claude Mann, pasa se ser un recatado empleado de banca a un ludópata consumado en apenas un par de minutos de cinta, y tan sólo merced a una charla con un compañero de trabajo. La pasión amorosa también brota prácticamente como por arte de birlibirloque, sin ánimo de prolongar los ejemplos ni desgranar la trama.

            Pero nos hallamos ante una película de culto y eso ha de hacernos reflexionar. En mi caso concreto, la conclusión a la que he llegado es que esos cambios bruscos de actitudes obedecen a una metáfora del juego de la ruleta, que da y quita dinero sin atenerse a ninguna regla lógica. Podríamos, por extensión, ampliar  ese razonamiento a la propia vida, que tampoco parece someterse a los cauces propios de los vericuetos racionales. Los sentimientos y las relaciones humanas quedarían al albur de un azar caprichoso y de ese modo Demy nos estaría ofreciendo una visión bastante existencialista de la vida, en la más pura acepción del término “existencial”: negación de la esencia.

   Jeanne         Desde luego que hay una interesentasíma afirmación de Jackie, el personaje que interpreta Jeanne Moreau, en el sentido de que realmente el dinero es lo de menos, que es la sensación de estar en un casino lo que la subyuga hasta el punto de considerarlos como iglesias. Pero no estoy muy seguro de haber captado el sentido último de este largometraje. De ahí que en esta ocasión, más que desplegar una crónica sobre un filme me atrevo a derivar la cuestión hacia el amable lector. ¿Cómo lo veis? ¿Qué os parece esta película? ¿Qué podéis añadir para su mejor comprensión?

            Recibid mi agradecimiento de antemano.