Francisco Javier Rodríguez Barranco – II Gala Cine Solidario Fundación Vicente Ferrer

Fotos de Renato Parravicini, Álvaro Navarrete y Juanjo Fernández

           Dice un viejo y sabio proverbio oriental que si quieres cambiar una montaña de sitio, empieza por mover una piedra (los anglosajones con esa capacidad de síntesis que les caracteriza, lo concretan todo en dos palabras: baby steps; pero yo prefiero un viejo y sabio proverbio oriental). Ésa es la labor que han desarrollado en Anantapur (India) Vicente Ferrer, Anna Ferrer y Moncho Ferrer gracias a la Fundación Vicente Ferrer, en cuya página web se lee lo siguiente:

           La Fundación Vicente Ferrer (FVF) es una ONG de desarrollo comprometida con el proceso de transformación de una de las zonas más pobres y necesitadas de la India, de los estados de Andhra Pradesh y Telangana y de las comunidades más vulnerables y en riesgo de exclusión, incluidos los dálit, los grupos tribales y castas desfavorecidas.

          La Fundación es una organización humanista fundamentada en la filosofía de la acción. Con su forma de pensar y actuar, Vicente Ferrer fue capaz de transmitir su compromiso para erradicar las desigualdades y movilizar las conciencias, a la vez que involucraba a las personas en su propio cambio. Su forma de entender el desarrollo ha dado lugar a un modelo ejemplar en el marco de la cooperación.

         Por eso, pueden proclamar ufanos en la portada de dicha web que son 110.000 mujeres actualmente en Anantapur quienes lideran la igualdad para acabar con la pobreza: si todavía permanece en su sitio la montaña de la exclusión social, al menos 110.000 “piedras” han sido ya cambiadas de sitio.

          Con tal motivo, el miércoles 15 de marzo se celebró en el Auditorio Edgar Neville, de la Diputación de Málaga la II Gala Cine Solidario, donde ejerció de presentadora Mariví Carrillo. Gran conocedora de la escena, sintiéndose muy cómoda en las tablas, Mariví supo hilvanar las diferentes partes de la gala y transmitió optimismo al público.

         Sinuhé Muñoz fue quien presentó el primer corto, “Polvo de mariposa” (2017), de Alberto Ríos, que procede del teatro y se inicia con este trabajo en el mundo de las filmaciones. El corto está protagonizado por Concha Galán y Clotilde Gallego y no voy a desvelar, obviamente, la trama, pero si quiero realizar una pequeña reflexión acerca del tema que toca, es decir, el de los desahucios, que se iniciaron en durante el zapaterismo y no han finalizado aún, porque resulta estremecedor que quieran convencernos de que vivimos en el estado del bienestar cuando miles familias durante casi diez años se han visto expulsadas de sus casas por ejecución de unas normas sobre desahucios totalmente Made in Spain, puesto que diferentes organismos internacionales han llamado la atención acerca de la excesiva dureza de la normativa española (por no hablar de los cortes de suministro eléctrico en lo más crudo del invierno).

         Estamos construyendo una sociedad extremadamente inhumana, en mi opinión por la excesiva sumisión a las nuevas tecnologías, que nos hace perder el horizonte de la persona. Luego arraigan en la escena política los partidos populistas y nos preguntamos cómo ha podido suceder eso. Desde luego que a principios de los ochenta, dichas fuerzas populistas eran impensables. Treinta años después componen el panorama social que nos rodea: no parece que la sociedad haya mejorado demasiado.

         En cuanto al corto en sí, señalar el gran trabajo de Concha Galán y de Clotilde Gallego, Cloti, con quien he compartido reparto en alguna obra de teatro y por quien siento un especial cariño. Hay que indicar en el plano técnico que la filmación se compone de primeros planos y planos medios con gran eficacia en la transmisión de las emociones.

         Tras el corto, las alumnas de Cristina Mesa interpretaron una coreografía en homenaje a la mujer luchadora, que dio paso al segundo corto de la tarde, “Roles” (2017), de Álvaro Cuevas, escrito, producido y protagonizado, junto a Jose de la Torre, por Patricia Gabás, que es también voluntaria de la Fundación Vicente Ferrer, por lo que si Mariví Carrillo fue el hilo conductor de la gala, Patricia fue la fuerza motriz.

       “Roles” nos sitúa ante una vida de pareja en un contexto que parece económicamente acomodado (el paddle forma parte de su devenir) y como muy de nuestros días, donde esa microsociedad que componen dos personas (la célula básica de la sociedad es la familia, recuerdo que nos decían en las clases de Formación del Espíritu Nacional, allá por los años setenta) perpetúa, sin embargo, unos ciertos clichés, que no voy a desvelar, por supuesto.

        ¿Puede que la imaginación nos salve? Ay, ay, ay, el viejo conflicto entre la realidad y el deseo que tan bien conoció, padeció y poetizó Cernuda. Bueno, yo no sé si la imaginación nos salva o si, por el contrario, agudiza el problema una vez que descendemos a la cruda realidad. Quizá sería mejor acudir al verdadero quid de la cuestión y desbaratarlo.

     Conchita Rodríguez, coordinadora de la Fundación Vicente Ferrer en Málaga, intervino para recordarnos la actividad que esta fundación lleva a cabo.

       Lo cual dejó paso al grupo de Bollydanz Málaga, dirigido por Sonia Tarani, nos trajo el rumor y las sensaciones de una música nacida de la tradición india, pero incorporando notas occidentales, como el hip-hop. El mundo de Bollywood, en definitiva.

       La propia Cristina Mesa danzó sobre el chelo tocado por María Isabel Ramírez para introducir el tercer y último corto de la tarde: “Caen piedras del cielo” (2014), de Rafael Robles, que cuenta con la presencia en papel de reparto de Terela Pávez y Laura Baena, pero que, sobre todo, está magníficamente protagonizado por Estrella Morente, que también interpreta los temas musicales.

       

           Debemos señalar que este corto tiene ya tres años de vida, que ha recorrido ya una veintena de países, más o menos, y que ha sido premiado, precisamente en la India.

        Sin artificios, pero sin concesiones, “Caen piedras del cielo” nos sitúa con gran acierto ante uno de los episodios más crueles de la historia reciente de la Iglesia Católica, junto con la pedofilia. Si la técnica nos aleja del ser humano, parece que el exceso de oraciones y una vida supuestamente dedicada a dios, también.

        Rafael Robles y Laura Baena subieron al escenario tras la proyección. Y también Estrella Morente, por supuesto, lo cual constituyó un momento particularmente intenso, y es que no todos los días podemos ver a esta artista en la pantalla y acto seguido subida al escenario para dirigir unas palabras al público, pero así sucedió en esta gala, donde pudimos comprobar las cualidades escénicas de Estrella y su inmensa humanidad: ella sí que está cerca de la persona. Entre otras cosas, nos recordó la gran amistad personal entre Vicente Ferrer y su padre Enrique Morente.

        Cerró el acto Rafael Carmona, coordinador de la Fundación Vicente Ferrer en Andalucía con unas palabras de agradecimiento y entrega de regalos a todos los participantes y Diputación de Málaga.

         Una tarde única, puesto que muy difícilmente volveremos a ver en escena y en la pantalla esta acumulación de buenos trabajos, pero también una tarde benéfica, porque si todo esto se monta es para algo y ese algo, la gran protagonista de la tarde, fue la mujer, la mujer india, en particular, pero también la mujer, en general: no en vano, las grandes protagonistas de los tres cortos proyectados son mujeres.

           Hubo aún un pequeño documental titulado “Ananta Neede (La sombra infinita)”, donde se recuerda el papel de meras sombras de las mujeres en los medios rurales de la India, que son muchísimos millones, así como la labor de Vicente Ferrer, su esposa y su hijo en ese inmenso país. Escuchamos un momento en ese documental que si la India fuera persona, sería mujer, y que si fuera una acción, sería la mirada.

           Esperemos que esa mirada maravillosa no desaparezca y señalemos ya, por fin, que los fondos recaudados en esta gala se destinarán para ayudar a las niñas viudas que son repudiadas en la India, porque, claro, si obligamos a una niña a casarse con un anciano, lo normal es que el hombre muera antes. Pero luego, la chica se ve rechazada por la familia de su difunto marido y no tiene otra salida que la prostitución.

Making of “Polen de mariposas”

Making of “Roles”

Making of “Roles”

Making of “Roles”

Making of “Roles”

Making of “Roles”

Making of “Roles”

 

Making of “Roles”

Making of “Roles”

Making of “Roles”

Making of “Roles”