Francisco Javier Rodríguez Barranco – Cinecittá

  • Dime un color.
  • Dime una fruta.
  • Dime un continente.
  • Oceanía.
  • Dime un libro.
  • Final del juego.
  • ¿De Murakami?
  • No, de Julio Cortázar.
  • Es verdad. Ahora dime una ciudad del cine.
  • Pero que no esté en América.
  • Tampoco en Asia.
  • ¿Eso qué es?
  • Está en Nigeria.
  • Ah, vale. Pero, dime una ciudad del cine que esté en Europa.
  • ¿Cinecittà?
  • ¡Exacto!

           Y así podríamos seguir.

         He simulado el diálogo anterior para ejemplificar cómo, más o menos, cada uno tenemos un nombre para cada concepto y que si hablamos de la ciudad del cine en Europa, ese nombre ha de ser Cinecittà.

        Lo cierto es que, consciente del inmenso poder propagandístico que permite el cine, esa ciudad fue construida por Mussolini en plena efervescencia fascista. Claro que también Lenin consideraba al cine como la más excelsa de las artes, seguida muy de cerca por las pinturas murales, por idénticas razones además. De ahí que el cine iniciara su andadura en Europa con dos angelitos detrás, uno a cada lado, para que mostrara lo que al poder le interesaba mostrar.

         Pero luego Cinecittà evolucionó de manera muy diferente, convirtiéndose en el auténtico faro fílmico de Europa y dando cabida en ella, por lo tanto, a lo mejores, si no a todos, los grandes nombres del cine italiano, cuya enumeración sería muy larga, y además está en la mente de todos.

        Situada oficialmente en Roma, Cinecittà se halla, sin embargo, lo suficientemente lejos de la ciudad para permitir sin fisuras la claridad del aire mediterráneo en una zona de jardines y pinos, donde los pájaros cantan y esas cosas. Un lugar, pues, donde la creatividad no se ve contaminada por las mezquindades de cada día. El alma se serena, como dice la comedia de José Antonio Millán, el arte se despliega.

           Ni que decir tiene que la estatua de la Venusia de la película Casanova (1976), de Fellini, preside esos jardines.

         cinecittàA continuación, en letra cursiva, copio la información contenida en el folleto que dan en la entrada. Digamos que el primer edificio se subdivide entre una muestra de los orígenes de Cinecittà y una sala homenaje a Federico Fellini:

¿Por qué Cinecittà? Del cine mudo al sonoro, del incendio de la Cines a la construcción de una ciudad del cine modernísima.

La fundación, la inauguración, el proyecto arquitectónico y los años de las producciones. Un relato que revela los motivos de Cinecittà y la finalidad del lanzamiento de la cinematografía nacional.

Federico Fellini, Cinecittà: Un homenaje en ocasión del vigésimo aniversario de su desaparición, al Maestro que escogió Cinecittà como lugar donde dar forma a su imaginación. El “por qué” Cinecittà de Fellini se explica a través de videos inéditos, dibujos e imágenes presentados en un abiente tan sugestivo como es una escenografía. Una selección de trajes de algunas de as películasmás famosas dek director enriquece la exposición haciendo tangible el atractivo de los personajes y de las mujeres a las que tanto apreciaba.

        El segundo edificio se denomina Presidencial y en él se muestra en tres espacios diferentes cómo se hace una película, un backstage didáctico con información sobre las diferentes componentes de un filme (sala del director, sala del guion, sala del sonido, postproducción, etc.) y la sala del submarino S-33, de la película U-571 (2000) , de Jonathan Mostow.

         En cuanto a cómo se hace una película, dice así el folleto explicativo:

La escenografía: dos salas, la primera propone algunos elementos del set de Roma antigua, realizado para la serie televisiva anglo-americana Roma, rodada en el set externo más grande e imponente que se ha construido recientemente. Un vídeo relata la reconstrucción y la vida en el set. La segunda sala reproduce el trabajo del atrezzo de las escenas con elementos de decoración de distintas películas (Brancaleone alle Crociate, de Mario Monicelli, Gangs of New York, de Martin Scorsese).

La reconstrucción de un set: El set, que se ha vuelto a construir para la exposición, reproduce un salón burgués de finales de 1800 que se inspira en la serie televisiva Cuore, de Luigi Comencini.

El vestuario: trajes, joyas y accesorios originales diseñados por grandes diseñadores del vestuario para célebres actores y actrices del cine mundial y realizadas por las más prestigiosas sastrerías cinematográficas.

           Y, bueno, quien desee un poquito más de información, tan sólo tiene que pinchar aquí. No es mucho lo que añade la wikipedia, pero algo es algo.

           En definitiva, la cuestión es paladear uno de esos lugares donde uno siente que se ha gestado todo, una exposición que, no obstante,  se ofrece al visitante casi casi de puntillas, sin grandes alardes ni farolillos de colores. Un rincón para aislarse y permitir que los fotogramas se incorporen a nuestos genomas como si de un proceso de ósmosis se tratara. Una visita para aislarse durante un par de horas del mundanal foro y recordar lo que la fábrica de sueños ha sido y debe ser.

                 Venga, y para amenizar los recuerdos, un poquito de Nino Rota: “A Time for Us“, tema musical de Romeo y Julieta (1968), de Franco Zeffirelli.

cinecittà

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