Manuel Sánchez-Campillo – No es sólo es una cuestión de vestuario, pero también. Sobre Blade Runner 2049

 Blade               Han pasado 35 años desde que Ridley Scott diera a luz una película –sobre el relato de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?que para muchos ha adquirido con el tiempo el carácter de mito. Repiten las palabras de Rutger Hauer –inspiradas en unos versos de Arthur Rimbaud– del final como una especie de oráculo que nos llama a un universo al que los humanos no podemos llegar. Denis Villeneuve, director de la muy estimable La llegada, ha asumido la dificultad de esta segunda parte, Blade Runner 2049. A pesar de que algunos juzgan que las películas hay que analizarlas por sí mismas, resultaría tonto no tener en cuenta su antecesora cuando se trata de una continuación que, además, cuenta con el mismo guionista. Aun así, curiosamente, es aquí donde reside uno de los elementos que devalúan esta secuela, pues, a pesar de trabajar en su escritura el propio Hampton Fancher, el guion se me hace confuso; pero, confuso desde el texto que sirve de introducción, donde se habla de que la anterior empresa que fabricaba los androides Nexus ha sido comprada por otra, una transacción empresarial que poco añade al desarrollo de la acción. Desde ese comienzo se hace plana; languidece hasta que el protagonista da con Harrison Ford, Deckard. Es en ese momento cuando los personajes cobran carácter y profundidad, elevando la narración, sacando a Ryan Gosling del ensimismamiento del que adolecía. Hasta entonces –y va una hora larga de metraje, si no dos–, Villeneuve pretende sostenerla en un uso más o menos sorprendente de la tecnología y en unas imágenes, marca de la casa, inspiradas en el surrealismo, en los cuadros de Dalí, Giorgo de Chirico, en el arte povera o en las esculturas de Rauschenberg, acercándose, en ocasiones, peligrosamente, al ridículo. Es una propuesta estética que conocemos de otros de sus filmes, el ya mencionado La llamada.

 Blade              En este sentido, puede resultar iluminador, para enjuiciarla críticamente, atender a elementos considerados menores. Uno de ellos es el vestuario. Michael Kaplan, Charles Knode y Jean Giraud –Moebius, aunque no aparecía en los títulos de crédito– consiguieron integrar estéticamente su época en la película; es decir, siendo una película de ciencia ficción, todos podíamos reconocer esa ropa, también el peinado, como algo cercano, muy de los ochenta; contribuía a lograr el efecto de que el espectador no se sintiera ajeno, a crearle la ilusión de que, paradójicamente, le estuvieran contando algo muy próximo a su tiempo. Todo esto desaparece en Blade Runner 2049, solo remonta, como vengo diciendo, cuando se produce el encuentro de Gosling con Harrison Ford en un viejo hotel abandonado de Las Vegas, donde vive Deckard con un perro. Entre marcas de whisky reconocibles, hologramas y canciones de Elvis Presley o Frank Sinatra, con un decorado que se aleja del minimalismo de los interiores que hasta ahora se nos han enseñado, los personajes se pelean y conversan creyéndose lo que son. Renée April, que ya había trabajado para Villeneuve, ha creado un vestuario más clásico, sobrio, que no resalta a los personajes y los abandona en una especie de limbo atemporal, como cuando caminan sobre un suelo de madera elevado sobre una piscina, con el mobiliario de un par de sillones de cuero negro. Una estética que valdría para cualquier tiempo y para ninguno. El barroquismo decadente del interior de la casa de J. F. Sebastian, llena de juguetes, robots que caminan y muñecas, da paso, en esta continuación, a un conceptualismo que todo lo aplana.

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                Por cierto, volviendo a lo de la confusión, se deja caer la posibilidad de que Deckard sea también un replicante, algo con lo que jugaba Ridley Scott y que el director y el guionista de la secuela no desaprovechan; puestos a confundir, no hay que dejar de lado ninguna oportunidad; tal vez porque los dos eran conscientes de que se les estaba escapando una buena ocasión de estar a la altura de hace 35 años.

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