5050 pelis de hoy (2011 – 2015), de Francisco Javier Rodríguez Barranco

Ediciones Azimut

Año de publicación: 2017

352 páginas

Fotos del Festival de Cine de Nashville: Mags Kandis

 

           Bueno, tampoco creo que fueran exactamente 50 las famosas sombras, que quizá deberían haberse traducido por ‘oscuridades’, que es otra posibilidad que permite el nombre original en inglés, shades, y que a mí personalmente me parece más ajustado al libro, primero, y película, después.

            50Pero no voy a ponerme demasiado tiquismiquis con lo de las traducciones de los títulos cuando yo mismo no he sido capaz de cumplir con los tres parámetros básicos mediante los que quería definir este libro. Y es que 50, lo que se dice 50, no son exactamente 50 los largometrajes analizados en este ensayo. Consciente de que no sería capaz de satisfacer ese criterio básico, intenté, al menos, que fueran 50 los artículos contenidos, pero que si quieres arroz, Catalina. Y el caso es que lo tenía más o menos controlado hasta que me surgió la oportunidad de ir a la segunda mitad de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI) y ahí ya sí que resultó imposible someterme a cualquier tipo contención, porque fueron tantas las películas de calidad que se ponían al alcance de mis ojos y tan cargadas de sugerencias, que no pude mantener la coherencia conmigo mismo, pero de verdad, que si se coteja el índice con serenidad, se comprobará que andaba todavía por el artículo cuarenta y muchos cuando empecé las reseñas sobre la SEMINCI.

50

            50De todos modos, ya había incumplido las otras dos coordenadas, porque pelis no son. Creo que he tenido la inmensa fortuna de disfrutar de una amplísima selección de señoras películas, a quienes cualquier diminutivo les resulta injusto. Tan sólo a mí se me ocurre utilizar un término tan familiar para categorizar a estas auténticas maravillas que expongo ahora a la benevolencia del amable lector. Tuve dudas con dos o tres, que ya se verá en el texto cuáles fueron, acerca de si incluirlas o no en este análisis, pero creo que todas ellas son una muestra algo más que honrosa del cine que hemos podido disfrutar en los últimos años, si bien de manera relativa, pues muchas de estos filmes son carne de festivales y poco más. Si llegan a las salas comerciales, lo hacen en locales tan sólo conocidas por una inmensa minoría, lo que no deja de producirme una cierta sensación de tristeza.

            Y tampoco son de hoy en el sentido estricto con el que quise arropar esa idea, es decir, películas estrenadas entre 2011 y 2015, pero es que no podía dejar fuera de este estudio El gran Lebowski, de los hermanos Coen, caramba. No se me puede pedir eso.

           Iba a ser ésta, por tanto, la única transgresión a mi propia regla, pero de nuevo tropecé con la SEMINCI y ¿quién se atreve a excluir Nubes pasajeras, de Aki Kaurismäki en un libro que pretende ser un homenaje al cine, de nuestros días, pero cine, sobre todo cuando en Valladolid me lo pusieron tan fácil? Que vamos a ver, que yo no pretendo echarle la culpa de todos mis incumplimientos a esa semana de cine, pero es que no ayuda a mi ética como ensayista que me pongan las vulneraciones de mis propias consignas tan fáciles. Y no fueron sólo las dos películas recién mencionadas las únicas inobservancias: hay alguna más, no muchas, pero alguna otra hay anterior a 2011. Ya lo comprobarán ustedes.

              50Total, que al final, ni 50, ni pelis, ni de hoy. En fin.

            Pero antes de acabar este prólogo debo decir, que sí me siento particularmente orgulloso de haber podido incluir películas de los cinco continentes, seis, con arreglo a la preceptiva norteamericana, donde América se divide en dos: Norteamérica (Canadá, EE UU y México) y Sudamérica (el resto); incluidas algunas producciones de nuestras antípodas, cuyo descubrimiento significó un momento particularmente intenso. La imagen del cine actual que eso me permite es, por lo tanto, lo más amplia posible.

50

            He procurado también dar cabida al mayor número posible de géneros cinematográficos, con el natural recelo que me inspira la palabra “género” referida a una actividad artística, pero de lo que se trataba era de abordar el mayor número de opciones a nuestro alcance.

            En cuanto a los criterios de selección, ha habido uno básico, que es el de la propia calidad artística, pero han existido otros, como el de que fueran largometrajes que enlazaran con determinadas cuestiones ideológicas o culturales. Otras películas han sido elegidas porque eran buenas películas, es decir, con arreglo a un criterio meramente cinematográfico, porque al fin y al cabo, se trataba de escribir un libro de cine, pero sí que he dado gran importancia a lo que decía antes: las referencias conceptuales o estéticas con las que podía relacionar cada uno de los filmes analizados. Creo que de esa manera se concede al cine el lugar que le corresponde en el conjunto de las artes o las ideas del hombre.

50

            Y aunque son más de 50, significativamente más de 50 (lo siento) las películas analizadas, no son todas las que he visto durante los últimos años. Gozo del privilegio de ir al cine con regularidad y es un placer del que no me gusta privarme. Podía haber completado un libro por año, y quizá en ese caso si hubiera sido fiel al número 50, pero no quería que esto fuera un anuario en el sentido estricto de la palabra, sino más bien una visión a una escala mayor de cómo se está desarrollando el cine, el cine de calidad obviamente, en nuestros días. Así que intenté que, como suele comentarse en estos casos, no estuvieran todas las que son, pero sí fueran todas las que están.

50

            Al final del libro ofrezco un apéndice con las fichas técnicas de las películas según aparecen en el texto, pero dejo ya las prometidas semblanzas fílmicas a su entera disposición y finalizo un prólogo que me propuse que no fuera superior a una página, pero ya se ve que la fidelidad a mis propias convicciones no es lo mío.